-El confort no es solo cuestión de grados-
¿Te has despertado alguna vez con la nariz tapada, los ojos secos o una extraña sensación de cansancio a pesar de haber dormido bien?
La culpa no es de la calefacción en sí, sino de lo que esta le hace al aire que respiras. La higrometría (la medición de la humedad en el aire) es tan importante como el termostato.
El impacto de la humedad en el cuerpo humano:
Cuando calentamos el aire de forma agresiva (con radiadores muy calientes), la humedad relativa cae.
- Vías respiratorias: Nuestras mucosas necesitan humedad para atrapar virus y bacterias. Un aire seco las «agrieta», dejándonos indefensos ante resfriados.
- Piel y ojos: La sequedad ambiental acelera la evaporación de la hidratación natural de la piel y de la película lagrimal de los ojos, causando irritación y picor.
Cómo encontrar el «Punto de Confort»: El rango ideal para un hogar saludable está entre el 40% y el 60% de humedad relativa.
- Baja la temperatura de impulsión: Es mejor tener radiadores templados funcionando más tiempo que radiadores ardiendo durante intervalos cortos. Los radiadores a alta temperatura «queman» el polvo en suspensión, resecando aún más el ambiente.
- Ventilación controlada: Ventilar 5 minutos al día en primavera renueva el aire sin perder la humedad necesaria acumulada en la vivienda.
- Usa tu sistema hidrónico a favor: El suelo radiante es el sistema más saludable precisamente porque trabaja a baja temperatura y no genera corrientes de aire que resequen las mucosas.
