mascotas y chimeneas

El rincón favorito de tu mascota

¿Por qué tu mascota ama la chimenea más que tú?

Si tienes un perro o un gato, sabes que en cuanto enciendes la primera chispa, el «trono» frente al fuego ya tiene dueño. No importa qué tan cómoda sea su cama, nada supera el magnetismo de la chimenea. Pero, ¿qué hay detrás de esta obsesión?

El buscador de calor biológico

A diferencia de nosotros, que usamos ropa, las mascotas dependen mucho más de fuentes externas para regular su temperatura. Los gatos, por ejemplo, descienden de felinos del desierto y su temperatura corporal es más alta que la nuestra. Para ellos, la chimenea es como un cargador de batería solar en mitad de la noche.

El «Modo Zen» animal

El crepitar de la madera y el movimiento rítmico de las llamas tienen un efecto sedante en su sistema nervioso. Se ha comprobado que el calor constante ayuda a aliviar dolores articulares en perros mayores, funcionando como una sesión de termoterapia gratuita.

Consejos de seguridad (para no chamuscar bigotes)

  • La barrera invisible: Usa siempre una pantalla protectora. Las chispas saltarinas y los hocicos curiosos no son buena combinación.
  • Hidratación: El calor seco de la chimenea puede deshidratarlos. Asegúrate de que su cuenco de agua esté cerca (pero no pegado al fuego).
  • El límite de tiempo: Si ves que tu perro jadea mucho, invítalo a moverse a una zona más fresca. A veces son tan tercos con el calor que no se dan cuenta de que se están sobrecalentando.

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