– Aprovechando las noches frescas de primavera –
La primavera tiene una personalidad dividida: mañanas de manga corta y noches que te obligan a buscar la manta. Es en esos momentos de lluvia primaveral donde la chimenea ofrece su versión más sofisticada y relajada. Ya no necesitamos un incendio para sobrevivir al frío polar, sino una llama sutil que acompañe una buena charla.
La técnica del «Fuego de Ambiente»
Encender la chimenea en mayo requiere una técnica diferente. No queremos que el salón se convierta en una sauna.
- Madera de encendido rápido: Usa ramas finas o madera de vid. Generan una llama alta y brillante pero se consumen rápido, evitando que el calor se acumule en exceso.
- El tiro bien abierto: Asegúrate de que la ventilación sea máxima para que el calor se evacue constantemente y solo nos quede el placer visual y el sonido del crepitar.
Maridaje de primavera: El fuego y el frescor
Olvídate del chocolate espeso y las mantas de lana pesada. El ritual primaveral busca el contraste:
- Bebidas: Es el momento de descorchar un blanco afrutado o un rosado bien frío. El choque térmico entre la bebida fresca y el calor visual de las brasas es puro placer sensorial.
- Snacks: Cambia el guiso por una tabla de quesos suaves, uvas y nueces. Es una cena ligera perfecta para disfrutar frente a las últimas llamas de la temporada.
Un cierre con propósito
Este «último fuego» es también una oportunidad para la reflexión. Muchos amantes de las tradiciones usan este encendido para quemar simbólicamente aquello que quieren dejar atrás del invierno, dando paso a la energía renovada de la nueva estación.
