¿Calefacción Sí o No en el Dormitorio?
Pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo, pero rara vez prestamos atención a un factor que puede arruinar nuestro descanso: la temperatura. Seguro que te ha pasado: te metes en una cama fría con la calefacción al máximo, para despertarte a las 3 de la mañana con sed, la garganta seca y una sensación de agobio.
Esto sucede porque tu cuerpo necesita enfriarse ligeramente para entrar en las fases de sueño profundo. Si la habitación está demasiado caliente, interrumpes tu ciclo biológico.
1. ¿Cuál es la «Temperatura Mágica» para Descansar?
La ciencia del sueño es clara: la temperatura ideal para dormir oscila entre los 17°C y los 19°C.
- Por qué tan fresco? Al descender la temperatura ambiente, facilitas que tu cuerpo libere calor interno, lo que envía una señal al cerebro de que es hora de dormir profundamente.
- El riesgo del exceso de calor: Dormir a más de 22°C aumenta la probabilidad de tener sueños agitados, sudoración nocturna y despertarse con sensación de fatiga.
2. Cómo usar tu Calefacción con Inteligencia
No se trata de pasar frío, sino de gestionar el calor de forma estratégica:
- El «Golpe de Calor» previo: Enciende la calefacción una hora antes de acostarte para que las paredes y las sábanas no estén gélidas.
- Apagado o Reducción Programada: Lo ideal es que la calefacción se apague o baje a 16°C justo en el momento en que te metes en la cama. Si tienes un sistema programable, este es el truco definitivo para ahorrar y dormir mejor.
- Evita el calor directo: Nunca coloques la cama pegada al radiador o directamente bajo el chorro de un split de aire caliente. El aire seco es el enemigo número uno de tus vías respiratorias.
3. Humedad: El Compañero Olvidado
La calefacción tiende a resecar el aire del dormitorio. Una humedad por debajo del 30% puede irritar la nariz y la garganta.
- Consejo cotidiano: Coloca un pequeño humidificador o un recipiente con agua sobre el radiador para mantener el ambiente entre un 40% y 60% de humedad. Notarás la diferencia al despertar.
4. La Regla de las Capas
Es mejor tener una habitación fresca y usar un buen edredón o manta de materiales naturales (como lana o algodón) que tener una habitación calurosa y dormir solo con una sábana. Los materiales naturales permiten que tu piel transpire, manteniendo el microclima de la cama estable.
Conclusión: Un Dormitorio, un Santuario
Ajustar la temperatura de tu dormitorio es una de las mejoras de salud más baratas y efectivas que puedes implementar hoy mismo. Menos calefacción por la noche no solo significa una factura más baja, sino una mente más clara y un cuerpo más descansado cada mañana.
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